Las 2 preguntas que debes hacerte para ser exitoso, según Harvard

¿Qué ocurre cuando observamos las dinámicas profesionales en el mercado laboral actual?

Nos encontramos con un ambiente casi viciado que nos empuja a mantener un puesto de trabajo o a simplemente aceptar cualquier propuesta remotamente relacionada con lo que hemos estudiado y tratar de movernos lo menos posible.

Afortunadamente, está cada vez más claro que la idea de mantenerse a toda costa en un puesto de trabajo, independientemente de que nos realice, nos guste o tengamos proyección de futuro en él, no solo está caduca, sino que va en contra del propio hecho que implica la palabra “éxito”.

Cada vez encontramos más publicaciones y estudios que demuestran la importancia de mantenernos siempre abiertos a nuevas opciones de empleo, a nuevos proyectos que supongan nuevos retos y se adapte mejor al tipo de trabajador que somos.

Un ejemplo es el libro de Eric Barker “Barking up the wrong tree”, donde el autor cuestiona las típicas claves del éxito.

¿Qué es ser exitoso?

Una de las ideas que expone Barker en su libro, es la necesidad de analizar en qué entorno profesional podemos desarrollarnos mejor de acuerdo a nuestras cualidades y particularidades personales, ya que de esta forma nos convertiremos en un valor clave para nuestra empresa.

Barker se basa en un estudio Gautam Mukunda, profesor de Administración de Empresas en la Universidad de Harvard, quien señala que para alcanzar el éxito profesional es necesario hacerse dos preguntas muy concretas.

La primera que debemos hacernos es: ¿conozco bien mis puntos fuertes y mis características personales y profesionales?

Conocer de manera realista y sincera nuestras particularidades, nuestra personalidad y nuestras características e intereses a la hora de trabajar, puede ser clave para identificar no solo el campo laboral en el que nos queremos desarrollar, si no también el tipo de trabajador que somos y por lo tanto cuál es la posición en la que mejor encajamos y más éxito podemos tener.

Por muy particulares o extrañas que puedan ser nuestras personalidades, todos tenemos un escenario en el que podemos funcionar mejor. Una persona con ciertas características puede resultar muy problemática o difícil de adaptar en un puesto de trabajo, y en cambio en otra posición, esas mismas características le pueden ayudar a destacar.

Somos líderes o seguidores

Es por esto que es importante saber si somos líderes o seguidores, si funcionamos mejor trabajando en equipo o somos más productivos cuando nuestro trabajo no depende de nadie más.

Si somos positivos y podemos, por ejemplo, animar a un equipo en un momento de dificultad, o somos más negativos y por lo tanto somos ideales para prevenir problemas y enfrentarnos a situaciones complejas.

En la historia, tenemos múltiples ejemplos de personalidades o características a priori erróneas que al encontrar el entorno adecuado, se convirtieron en clave para el éxito de esos personajes, actores demasiado bajos o con rasgos faciales peculiares que recibieron negativas hasta encontrar el personaje perfecto.

A veces también, señala Barker, se trata de estar en el lugar correcto en el momento correcto, y saber transformar una situación, como hizo Orson Welles, quién tras enfrentarse a las protestas de aquellos que creyeron que los extraterrestres habían realmente llegado a la tierra al escucharle en un programa de radio, tornó el escándalo en estrellato y catapultó su carrera al éxito.

¿Cuál es el lugar de trabajo correcto para mí?

La segunda pregunta que debemos hacernos es: ¿sé cuál es el lugar de trabajo correcto para mí?

Una vez que hemos hecho ese ejercicio exhaustivo de introspección en el que conocemos nuestras particularidades y las identificamos, debemos elegir el puesto de trabajo correcto para nosotros, y el tipo de empresa que acoja mejor nuestro perfil, no solo formativo, sino también personal.

La idea es buscar una empresa o institución que admita el tipo de persona que somos, y que también potencie esas características personales que nos hacen únicos para llegar a lo más alto.

¿Qué quiere decir esto? Pues que además de poder responder a esas dos preguntas de forma sincera y concreta, debemos de dar los siguientes pasos sin miedo, y aceptar las respuestas como algo positivo, ya que, por muy negativas que nuestras cualidades parezcan, no existen las personas erróneas, sino las personalidades en el contexto erróneo.

Por eso, una vez que conocemos los puntos fuertes que nos definen, no debe darnos miedo buscar el cambio y el entorno correcto para nosotros.

Mantenernos abiertos al mercado, observar y conocer las opciones es clave para contemplar posibilidades que de otro modo no sabríamos que existen.

En muchas ocasiones, las carreras se estancan porque simplemente no tenemos conocimiento de determinadas profesiones o proyectos que podrían significar la relación simbiótica perfecta.

Mientras más personas conozcamos, cuanto más interactuemos dentro y fuera de nuestro ambiente, mayores serán las posibilidades de encontrar el entorno que encaje con nuestra personalidad, aquel en el que podamos alcanzar el éxito. 

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