5 maneras de usar tu cerebro para innovar

La innovación parece ser la cuestión más importante en empleos y formación a día de hoy. El miedo a arriesgarse puede convertirse en un bloqueo mental que impida que las ideas fluyan con claridad para poderlas implementar.

A continuación te queremos dar unos tips para que innovar se convierta en un desafío más sencillo y que puedas empezar a hacer este interesante camino vinculado a la novedad y la disrupción.

Maneras de usar tu cerebro para innovar

1. Dormir bien

Puede sonar extraño que el horario de sueño sea el primer consejo de todos los que vamos a dar, pero es que para nuestros cerebros es muy necesario tener un buen descanso.

Es necesario dormir como mínimo 7 horas para que el cerebro funcione correctamente y sin ese descanso nuestra mente es incapaz de contextualizar las experiencias emocionales provocando respuestas poco controladas.

Además un descanso escaso genera que parte de nuestro cerebro nos haga estar de mal humor, temperamentales e impacientes.

Descansar en una buena cama, a oscuras, en silencio y sin interferencia de la tecnología nos ayudará a sentirnos mejor y más capaces de estar creativos.

Cuando por motivos de horario no se pueden dormir todas las horas necesarias en la noche, a veces una siesta reparadora puede ayudar.

2. Tener tu propio espacio personal

Trabajar en equipo está muy bien, pero lo habitual para que una idea se desarrolle de manera correcta es que nazca de un solo individuo, que reflexiona y replantea las veces necesarias, haciendo pausas y tomando el tiempo necesario.

Para ello se requiere que esta persona tenga calma y espacio; es por esto que aunque trabajes en grupo, a veces es necesario tomarse un tiempo a solas para poder tener un espacio de silencio. Si estás trabajando en tener este espacio estimulante solo es necesario tener un entorno agradable, que genere sensación de calma pero con momentos de desafíos y diversión y… ¡Parte del trabajo ya estará hecha!

3. No hacer intercambio de ideas

Volviendo al tema anterior, no siempre es fácil desarrollar bien una idea estando en grupo, sobre todo porque en este tipo de técnicas se ponen reglas estandarizadas. Lo que sucede es que se limita la creatividad y se impide que se tenga un buen desarrollo de la misma ya que se intenta crear sobre márgenes y límites establecidos.

De hecho las mejores ideas surgen cuando el cerebro combina la diversión, el miedo y el foco; de esta forma es más fácil crear una idea y después irla moldeando para ajustarla a lo que se requiera.

4. Establecer desafíos

Es importante establecer desde un principio lo que se necesita estableciendo un estándar muy alto, de este modo la tensión pondrá al cerebro a trabajar y lo sacará de la zona de confort. Una auto exigencia en busca de opciones innovadoras para poder alcanzar el objetivo.

Aún así se necesita ir entrenando al cerebro a obtener pequeñas recompensas tras cumplir objetivos pequeños, se creará un vínculo de necesidad con la resolución de desafíos que pueden ser cada vez más complejos.

5. Implicar las emociones

Es necesario que todo el cerebro interactúe con otros para poder innovar, por lo tanto se debe ser tanto racional como emocional para poder conseguir un equilibrio.

De otra forma se inhibirá parte importante del proceso al intentar excluir las emociones e intentar ser solo racional. Las mejores ideas han salido de circunstancias desesperantes o muy emotivas, ya que las emociones proporcionan energía y hacen ver las cosas desde otro punto de vista.

Tip adicional: piensa como un niño

¿Sabes quienes son las personas más creativas? Los niños. Es por ello que como consejo adicional te queremos decir que uses tu cerebro lo hacen los más pequeños.

Los niños duermen lo suficiente, les gusta tener su propio espacio y no depender de otro para poder jugar, no tienen limite en su imaginación y sus emociones siempre hacen parte de ellos; por todas estas razones son los mejores innovadores.

Así que ya sabes cuáles son las mejores manera de usar tu cerebro para convertirte en una persona innovadora. No olvides sacar el niño que llevas dentro y dejarle volar su creatividad.

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